Cascada del arroyo Peña Borco (Salinillas de Bureba).
9-5-2026
A pesar de haber recorrido en varias ocasiones la cuenca alta del arroyo Peña Borco, la cascada que bautiza el lugar siempre se nos había mostrado como un muro de piedra seca. Motivados por las recientes tormentas de mayo, decidimos buscarla una vez más. Al llegar a Salinillas de Bureba, la advertencia de un lugareño sobre el escaso caudal no nos detuvo; las tormentas habían sido caprichosas, descargando con fuerza en Briviesca pero pasando de puntillas por esta zona de Salinillas.
Recorrimos los tres kilómetros de ruta desde el pueblo, sorteando tramos de barro hasta alcanzar la garganta caliza. Para nuestra satisfacción, el arroyo fluía con la elegancia suficiente. Debido al escaso desarrollo de su cuenca y a su dependencia de la escorrentía inmediata, este salto es un fenómeno efímero que, salvando las distancias, recuerda la naturaleza intermitente del Salto del Nervión.
Geológicamente, el entorno destaca por sus rocas margas y calizas, cuya erosión ha esculpido una garganta de tres saltos sucesivos. El acceso a la base tiene su dificultad, pero el descenso ofrece una panorámica privilegiada de la secuencia completa. Una vez abajo, solo es visible el último desplome, que oculta un abrigo rocoso tras la cortina de agua. En este rincón, rodeado de quejigos y boj, el paisaje de La Bureba revela su rostro más salvaje y breve.
Vista en zoom de La iglesia románica de Revillalcón de Bureba.
Comenzando la ruta.
Orquídeas de Dama por el camino.
Flores silvestres
Último tramo antes de llegar a la garganta de la cascada.
3-08-2025. La tarde del domingo aprovechamos a dar un paseo por las cercanías del casco de Briviesca , antes de que llegara la tan cacareada ola de calor, para ver los girasoles . Tras el Complejo deportivo Municipal y el parking de autocaravanas suelen haber fincas plantadas de girasoles, así como en el aledaño valle de Vaderrueda que nunca defrauda. Fuimos a la aventura y acertamos de pleno. Fue un agradable paseo con una ligera brisa del fresco viento pancorbino que frena el calor.
1-03-2026 Una año más y "como manda la tradición" nos acercamos a Poza de la Sal para ver la floración de los almendros. Hay una ruta bien señalizada pero siempre nos gusta salirnos del camino marcado. Así un año nos rastreamos la zona del "almendro tirabuzón" cercano al Cerro o Alto del Milagro (donde hubo un castro autrigón (Salionca) , otro año por los parajes cercanos a el Santuario de la Virgen de Pedrajas, y otro año nos subimos al castillo y ladeamos por donde se ubican las ruinas del palacio de los Poza hasta entrar al pueblo. Siempre encontramos almendros en flor. Este año hemos partido desde la calle Virgen de Pedrajas, luego hemos subido por el edificio de Las Salinas, pasando `por los lavaderos y el acueducto, accediendo al monumento a Félix y luego sube y baja por el barrio de San Blas hasta las fincas de almendros que nos topábamos por el camino, al azar. Monumento al Salinero, trasladado al cruce de carreteras. Calle de la Virgen de Pedrajas....
La ruta de los duendes se hace desde Herrera de Caderechas y se encuentra muy bien señalizada. Tras unos tramos a través de pistas forestales nos encontraremos con una señalización muy marcada que nos hará salir de la pista principal para ascender a través de una senda que sibe en dirección noroeste hasta el bosque encantado, que se encuentra poco antes de encumbrar la alineación montañosa a la altura de La Rasa que divide el valle de Las Caderechas con el valle de Valdivielso. En el trayecto nos encontraremos con adornos que nos servirán de acompañamiento. Ideal para hacerlo con críos ya que con seguridad, disfrutarán mucho del entorno que les rodea. Nada más comenzar, dejaremos atrás los últimos frutales, que dan identidad al Valle. En todo el recorrido podremos observar diversas especies de arbustos como el boj, y árboles que componen un bosque autóctono mixto de rebollos, pinos silvestres y zonas de encinal. Ya en la última...
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