Ermita de San Vitores, cueva del Sastre y Cantabrana. Todo en un trayecto.
Ermita, cueva del Sastre a Cantabrana.
En un principio nuestra intención principal era visitar la Ermita de San Vitores, que se ubica en el entorno de Tamayo (Oña), para luego acercarnos a ver la cueva sepulcral del Sastre.
Como hacía tantos años que no iba a esta cueva artificial, mi memoría nos jugó una mala pasada. Estuvimos dando vueltas como peonzas por una zona equivocada y a punto estuvimos de tirar la toalla. Pero al final conseguimos encontrarla.
En este mismo trayecto también existe una covacha artificial que llaman La Sepultura. En su día hice referencia a esta curiosa covacha, pero viendo que el paisaje pareciera que hubiera cambiado, pasamos de largo para no liarnos. No obstante lo recuerdo en este enlace: Covacha artificial en el paraje La Sepultura.
El tiempo pasó volando y después de reponer fuerzas, y aún sabiendo que era tarde para ver la feria de la Manzana de las Caderechas que se celebraba en Cantabrana, decidimos, no obstante, darnos una vuelta por el pueblo con intención de enseñar a Pedro esta bonita localidad del Valle de Las Caderechas, comarca de la Bureba.
Ermita semi rupestre de San Vitores. Uno de los cuatro patrones de Oña.
Por la parte trasera se aprecia la peña donde la ermita está incrustada.
Interior de la ermita.
San Vitores sosteniendo en sus manos su propia cabeza cortada.
Por fín localizamos la cueva artificial El Sastre. El Padre Íbero la atribuyó un origen sepulcral del calcolítico.
Aún nacen plantones de las antiguas viñas de chacolí.
Cruces de estilización humana.
Otro ejemplar de vid en sus cercanías.
En el entorno de la cueva se aprecian diversos bancales escalonados.
Al fondo se encuentra Cantabrana pero el arbolado impide apreciarla.
Y llegamos a CANTABRANA.
Exapétalas y cruces (espantabrujas) colocadas encima de los arcos de las puertas. Antiguo artículo relativo a Cantabrana: El legado urbano de un gran pasado.
Los días de la Semana Santa en Frías, como en tantos lugares, ha venido acompañada de lluvia, granizo, aguanieve, y con las cumbres de los montes nevados, pero afortunadamente no ha impedido que se celebraran las cortas procesiones. Su sencillez no puede competir con otras, ni se pretende. La peculiaridad estriba en la escena del descendimiento que se celebra dentro de la Iglesia de San Vicente, con un Cristo articulado que data de finales del siglo XVI o principios del XVII. Es de madera de nogal, barroco y de un tétrico realismo. La talla posiblemente proceda del Convento de Vadillo o del Monasterio de San Francisco.
1-03-2026 Una año más y "como manda la tradición" nos acercamos a Poza de la Sal para ver la floración de los almendros. Hay una ruta bien señalizada pero siempre nos gusta salirnos del camino marcado. Así un año nos rastreamos la zona del "almendro tirabuzón" cercano al Cerro o Alto del Milagro (donde hubo un castro autrigón (Salionca) , otro año por los parajes cercanos a el Santuario de la Virgen de Pedrajas, y otro año nos subimos al castillo y ladeamos por donde se ubican las ruinas del palacio de los Poza hasta entrar al pueblo. Siempre encontramos almendros en flor. Este año hemos partido desde la calle Virgen de Pedrajas, luego hemos subido por el edificio de Las Salinas, pasando `por los lavaderos y el acueducto, accediendo al monumento a Félix y luego sube y baja por el barrio de San Blas hasta las fincas de almendros que nos topábamos por el camino, al azar. Monumento al Salinero, trasladado al cruce de carreteras. Calle de la Virgen de Pedrajas....
Aunque este lugar ha sido tema recurrente aquí, esta vez lo hago para contemplar las estrecheces del río Oca en su desembocadura con el Ebro a la altura del puente de la Horadada, pero desde una perspectiva más visual de la observada desde la carretera. Para ello hay que acceder desde el comienzo del túnel donde las aguas canalizadas del embalse de Cereceda se adentran en la montaña; muy cerca de donde hace muchos años se ubicó la desaparecida Peña de la Horadada, que dio nombre a todo el desfiladero y que fue destruida al ensanchar la carretera. Bajo ese agreste y a la vez plácido paisaje subyacen historias, leyendas, batallas, castillos desaparecidos e invasiones . Una auténtica "bisagra histórica". Vídeo recopulatorio:
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