Como no es la primera vez que visitamos este Monasterio y con el fin de evitar repeticiones, me remito a esta entrada que hice en su día:Monacatus.
El motivo principal por el cual hemos vuelto a visitar este Monasterio Real ha sido que ya no hay restricciones para poder sacar fotos y vídeos de sus diversas dependencias, como la Iglesia abacial, la Sacristía o la Sala Capitular, que es la que más elementos románicos conserva.
Pórtico de los Reyes.
Ventana románica.
Pórtico románico.
Pinturas en la bóveda del pórtico románico, obra de del Maestro de Oña, Fray Alonso de Zamora.
Nave principal de la iglesia abacial.
Fresco que representa la vida de Santa María Egipciaca. S-XIV.
Detalles.
Muro de la epístola, que ocupa el fresco.
Mención aparte merece El Cristo del siglo XII y su retablo, sin duda, la obra que más brilla en este espacio románico de Santa Tigridia, frente al muro de la epístola.
Con motivo de la exposición «Monacatus», la talla se reencontró con el retablo de estilo flamenco que hacia el año 1500 pintó el maestro fray Alonso de Zamora para esta imagen de cuatro clavos, costillas en relieve y pecho en capelina, al estilo bizantino que, junto con los los otros Cristos de la comarca, como son el de Monasterio de Rodilla o el de Salas de Bureba, constituyen los tres grandes exponentes de la imaginería burebana.
El retablo fue trasladado desde el monasterio de Oña en el Siglo XVIII a la la iglesia de San Nicolás de Espinosa de los Monteros, donde se encuentra . Regresó al monasterio para la muestra «Monacatus» de las Edades del Hombre y tras la exposición, se reflexionó sobre la posibilidad de hacer una reproducción fotográfica del mismo. Después de 300 años el «Retablo del Cristo» vuelve para quedarse, aunque solo sea una reproducción fotográfica. Los visitantes podrán ver de nuevo los temas pintados, que evocan a la pasión de Cristo, enmarcando la talla original románica del Cristo de Santa Tigridia.
La reproducción fotográfica del retablo enmarca el Cristo de Santa Tigridia S. XII-XIII.
Talla original.
Hace bastantes años así lucía el Cristo, dentro de una hornacina y con fondo de terciopelo rojo.
Órgano Barroco de Antonio de San Juan (1.768).
Capiteles decorados con su pintura original que representan arpías.
Retablo Mayor de Gregorio Durán (1.750-1753)
Bóveda de la capilla de San Íñigo cuyas pinturas son obra de Francisco Bayeu, cuñado de Goya.
Arca de San Íñigo, donde reposan los restos del que fuera abad del monasterio en el siglo XI.
Panteón Real.
El fondo de los panteones se encuentra decorado con sargas (tela tosca) de Fray Alonso de Zamora, Maestro de Oña (años 1490-1495).
Sepulcros del Infante don García, hijo de Alfonso VII (izda.) y de Doña Mayor, Reina de Navarra e hija del Conde Sancho García (dcha.)
Sepulcros de Sancho el Mayor de Navarra (izda.) y Sancho II de Castilla (dcha.)
Baldaquino Condal.
Sepulcros de Sancho García, Conde de Castilla y fundador del Monasterio (izda.) y de la Condesa Urraca, esposa del Conde Sancho García (dcha.)
Nave central de la iglesia abacial.
Interior del arco del retablo Mayor.
Sillería del coro bajo, Fray Pedro de
Valladolid año 1476 a 1495, madera de nogal.
Sacristía.
Sacristía. S. XVI.
Santa Ana (s.XII) en la Sala de Imágenes.
Sala Capitular.
Sala capitular desde distintos ángulos.
La sala Capitular alberga un museo con diversas piezas románicas y estelas romanas indígenas..
Arquería románica policromada de la última cena que estuvo decorando el refectorio del Monasterio benedictino,
Arcos policromados pertenecientes al primitivo claustro románico del s. XII.
Capiteles de lucillo románicos.
Estelas romanas procedentes de Barcina de Los Montes, dedicadas al dios autrigón Vurovio.
Esta otra ara se encuentra en una casa particular en el pueblo de Barcina de Los Montes.
Diversas piezas románicas expuestas en el museo.
Diversos modillones.
Capiteles románicos. Sansón luchando contra el león.
Claustro gótico flamígero. En varios arcosolios que jalonan el claustro se localizan los panteones de los Condes de La Bureba.
1-03-2026 Una año más y "como manda la tradición" nos acercamos a Poza de la Sal para ver la floración de los almendros. Hay una ruta bien señalizada pero siempre nos gusta salirnos del camino marcado. Así un año nos rastreamos la zona del "almendro tirabuzón" cercano al Cerro o Alto del Milagro (donde hubo un castro autrigón (Salionca) , otro año por los parajes cercanos a el Santuario de la Virgen de Pedrajas, y otro año nos subimos al castillo y ladeamos por donde se ubican las ruinas del palacio de los Poza hasta entrar al pueblo. Siempre encontramos almendros en flor. Este año hemos partido desde la calle Virgen de Pedrajas, luego hemos subido por el edificio de Las Salinas, pasando `por los lavaderos y el acueducto, accediendo al monumento a Félix y luego sube y baja por el barrio de San Blas hasta las fincas de almendros que nos topábamos por el camino, al azar. Monumento al Salinero, trasladado al cruce de carreteras. Calle de la Virgen de Pedrajas....
3-08-2025. La tarde del domingo aprovechamos a dar un paseo por las cercanías del casco de Briviesca , antes de que llegara la tan cacareada ola de calor, para ver los girasoles . Tras el Complejo deportivo Municipal y el parking de autocaravanas suelen haber fincas plantadas de girasoles, así como en el aledaño valle de Vaderrueda que nunca defrauda. Fuimos a la aventura y acertamos de pleno. Fue un agradable paseo con una ligera brisa del fresco viento pancorbino que frena el calor.
La ruta de los duendes se hace desde Herrera de Caderechas y se encuentra muy bien señalizada. Tras unos tramos a través de pistas forestales nos encontraremos con una señalización muy marcada que nos hará salir de la pista principal para ascender a través de una senda que sibe en dirección noroeste hasta el bosque encantado, que se encuentra poco antes de encumbrar la alineación montañosa a la altura de La Rasa que divide el valle de Las Caderechas con el valle de Valdivielso. En el trayecto nos encontraremos con adornos que nos servirán de acompañamiento. Ideal para hacerlo con críos ya que con seguridad, disfrutarán mucho del entorno que les rodea. Nada más comenzar, dejaremos atrás los últimos frutales, que dan identidad al Valle. En todo el recorrido podremos observar diversas especies de arbustos como el boj, y árboles que componen un bosque autóctono mixto de rebollos, pinos silvestres y zonas de encinal. Ya en la última...
Comentarios
Publicar un comentario